Wednesday, February 15, 2012

¿De seda o de hierro?

Eddie A. Ramírez. EL UNIVERSAL
De aquí al 7 de octubre tenemos que definir cómo enfrentaremos al teniente coronel, si con guantes de seda, como predican algunos o con guantes de hierro, como sostienen otros. Sobre nuestro candidato unitario recaerá la principal responsabilidad de la campaña para lograr la victoria.
Muchos piensan que para conquistar a los llamados ni-ni y a los chavistas light hay que utilizar guantes de seda para no dar golpes contundentes y que nuestro candidato no se perciba como extremista. La argumentación se basa en que los ciudadanos están cansados de enfrentamientos, que existe cierta veneración por la figura del teniente coronel, así haya incumplido promesas, y que necesitamos esos votos.
La otra posición argumenta que somos mayoría y que es necesario poner en evidencia la naturaleza totalitaria del régimen, su intención de conducirnos a un castro-comunismo y sus violaciones a la Constitución. Los resultados de las últimas elecciones y las encuestas indican que quienes adversamos al de Sabaneta somos mayoría. Sin embargo, es una mayoría muy precaria que podemos perder por un manejo inadecuado de la campaña o por las dádivas de quien dispone arbitrariamente de los recursos del Estado.
Si se trata con guantes de seda, parte de la población puede seguir percibiendo que el lenguatón es un santo con la mejor intención, pero que sus colaboradores son unos ineptos. Bajo esta percepción, probablemente sigan dándole el beneficio de la duda por aquello de que "siempre nos tiene presentes a los pobres, los oligarcas tienen la culpa", lo cual inclinará muchos votos hacia quien no cumple pero siembra esperanzas.
Tratarlo con guantes de hierro obliga a diferenciar entre el pueblo chavista y Chávez. A sus seguidores hay que expresarles respeto y asegurarles que el nuevo gobierno atenderá los graves problemas de pobreza y de inseguridad. Que los más desvalidos serán apoyados eficaz y eficientemente para que logren superar las limitaciones que les impiden progresar y que no serán despedidos arbitrariamente los partidarios del régimen que laboran en organismos del Estado. Con respecto al dictador, ¿cómo no desnudar su talante totalitario, sus persecuciones políticas, sus robos a propietarios, su apoyo a grupos armados y la imposibilidad de que con sus ideas decimonónicas podamos salir del subdesarrollo? Deseamos la unión entre los venezolanos, pero sin darle luz verde al autócrata. Quizá lo apropiado sea descartar los guantes de seda y los de hierro y usar unos de cuero con los cuales se puede noquear al lenguatón, poniendo en evidencia sus abusos e ineptitud.

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