Tuesday, February 21, 2012

¿Santidad del Islam?

Mario J. Viera
Saeed Malekpour, condenado por la santidad del Islam

Con sus prácticas deshumanizadoras, con sus leyes penales inspiradas en la Sharia, que establecen la pena de muerte de un modo inhumano y degradante, tales como la lapidación de mujeres bajo el cargo de adulterio, la pena de ahorcamiento por los absurdos delitos de blasfemia, de ofensa al Coram, o al profeta Mohammed, dudo mucho que el Islam pueda reclamar santidad.
No quiero caer en el extremo de considerar al Islam como una religión satánica, pero muchos de sus seguidores actúan de una manera satánica y muy en especial en aquellos países regidos por una teocracia fanática e intolerante como el régimen criminal de los ayatolas de Irán.
Amnistía Internacional ha documentado que desde la toma del poder por los ayatolas en 1979 se han producido “al menos 77 lapidaciones, aunque la cifra puede ser mayor, pues no se tienen datos desde 1979 a 1984”. Así mismo AI aseguró que las “condenas de lapidación suelen imponerse a gente pobre o a otros miembros marginados de la sociedad, en zonas rurales o remotas del país”.
En septiembre de 2007, Mahmud Ahmadinejad impartió una conferencia en la Universidad de Columbia. De acuerdo con EFE al ser interrogado sobre la situación de los homosexuales, Ahmadinejad respondió sin inmutarse “nosotros no tenemos homosexuales como en su país (EEUU). Nosotros no tenemos de eso”, habría podido agregar que los que fueran encontrados en prácticas homosexuales son castigados con la pena de muerte. Un menor de 14 años que acepte ser sodomizado se le condena a la pena de 74 latigazos ejecutada públicamente.
De acuerdo con Amnistía Internacional, citada por Wikipedia, “al menos 5 personas convictas por "tendencias homosexuales", tres hombres y dos mujeres, fueron ejecutados en enero de 1990, como resultado de la política del gobierno iraní que llama a denunciar y ejecutar a todos aquellos que practiquen actos de homosexualidad”.
Las ejecuciones o condenas a la pena de flagelación de menores de edad por violación del código inspirado en la Sharia han sido numerosas. Los delitos pueden ser numerosos incluido el de romper el ayuno del Ramadán como ocurrió en el caso del menor de 14 años de edad, Kaveh Habibnezhad condenado a la flagelación que le costó la muerte. ¿Es esta la santidad del Islam que condena a flagelación a cualquiera que rompa el ayuno, supuestamente en honor de Alá?
El Islam en su forma pura se practica por educación y por terror; el Islam no admite herejes en pleno siglo XXI; el Islam no admite reformadores, ni nuevos Martín Lutero. Nadie se puede permitir la osadía de declararse apóstata o proclamarse ateo, la muerte siempre acecha al osado. Esa ha sido la triste experiencia de Youcef Nadarjani, un musulmán iraní que se convirtió al cristianismo.
En septiembre de 2010, Youcef fue sentenciado a la pena de muerte en la horca por el delito de apostasía.
La última acción criminal de la santidad islamita ha sido la condena a muerte de un iraní residente permanente en Canadá dedicado a la programación informática, Saeed Malekpour.
Malekpour fue arrestado en octubre de 2008 cuando viajara a su país de origen Irán para asistir a su padre un enfermo terminal. Desde esa fecha Saeed ha permanecido confinado en la prisión Evin en Teherán y en solitaria sin acceso a abogados. Su arresto fue ejecutado bajo la acusación de haber diseñado y moderado una página digital de carácter pornográfico considerado como contrario a la seguridad nacional iraní. El programa diseñado por Saeed permitía a sus usuarios cargar fotos. Según su alegato, Saeed desconocía que se hubiera utilizado su software para la creación de una página pornográfica.
Bajo este cargo y los de “agitación en contra del régimen”, “Insulto a la santidad del Islam” y de “insulto al Líder Supremo y Presidente” en octubre fue condenado a la pena de muerte y ratificada esta sentencia el 17 de enero de 20012.
Malekpour ha denunciado por medio de una carta abierta a la judicatura iraní que había sido brutalmente torturado para arrancarle una confesión de culpabilidad: “Una gran parte de mi confesión fue extraída bajo presión, con tortura física y psicológica, amenazas a mí y a mi familia y falsas promesas de liberación inmediata para dar falsas confesiones a lo que fuera que los interrogadores dictaban”, declaró en la carta.
“...En los primeros pocos meses tras mi arresto ─ continúa en su carta ─, yo sería interrogado durante varias horas por el día y en la noche. Los interrogatorios incluían severas palizas. Las torturas fueron llevadas a cabo tanto en la ‘oficina técnica’ en los exteriores de la prisiób como en la oficina de interrogación en el pabellón 2-A...
La mayoría de las veces las torturas eran ejecutadas por un grupo. Mientras yo permanecía con los ojos vendados y maniatado, varios individuos armados con cables, porras y con sus puños me golpeaban y me daban puñetazos. A veces me azotaban la cabeza y cuello. Tal maltrato estaba dirigido a forzarme a escribir lo que los interrogadores dictaban y forzarme a fingir una confesión delante de una cámara situada en sus escenarios. En ocasiones, usaban choques eléctricos extremadamente dolorosos que me paralizaban temporalmente. Una vez en octubre de 2008, los interrogadores me desnudaron mientras me encontraba con los ojos vendados y me amenazaron con violarme con una botella de agua...
...En uno de aquellos días, como resultado de las patadas, piñazos y azotes con cables sobre mi cabeza y cara, mi rostro se inflamó mucho. Perdí la conciencia varias veces pero cada vez ellos me despertaban derramando agua sobre mi rostro (y continuaron con las torturas). Esa noche me regresaron a mi celda. Al final de la noche me di cuenta que sangraba por mi oído. Di golpes sobre la puerta de mi celda pero nadie acudió. Al siguiente día la mitad de mi cuerpo estaba paralizada... Durante 20 días, el lado izquierdo de mi cuerpo estaba entumecido y tenía poco control sobre mi brazo y pierna izquierdos. También tenía dificultades para caminar...
Así la ciberpolicía de Irán estaba mostrando la santidad del Islam, bajo torturas, mentiras y falsas promesas: “...se me prometió ─ ante la presencia del magistrado a cargo de mi caso ─ que si participaba de su falsa confesión televisada, ellos me pondrían en libertad condicional o bajo fianza hasta la fecha de la corte. Me prometieron también que gozaría de una máxima indulgencia en el procesamiento de mi caso. Me prometieron que recibiría un máximo de dos años en prisión. Estas promesas las repitieron muchas veces; no obstante, después de concluidas las sesiones de filmación, no cumplieron ninguna de sus promesas...”
Saeed Malekpour tiene pocas posibilidades de salir con vida. Los jueces, los oficiales, la ciberpolicía, los torturadores iraníes son implacables a la hora de defender el sagrado Islam, el sagrado Corán y el sagrado Profeta.
Este es el régimen que representa Mahmud Ahmadinejad, el hombre al que Hugo Chávez llama “su amigo”, que Correa y Daniel Ortega reciben con grandes dignidades y que Raúl Castro apoya. El defensor implacable de la santidad del Islam.
Tal vez el Islam no sea satánico pero sus máximos representantes en los gobiernos musulmanes si son satánicos y ellos se han encargado de que el Islam no sea respetado por la gran mayoría de la humanidad.

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