Wednesday, May 9, 2012


Chávez en el espejo del alma

Alexander Cambero. EL UNIVERSAL

Como de costumbre no perdemos una cadena presidencial. Las últimas, han tenido el dramatismo que acompaña al primer mandatario nacional Hugo Chávez. Su grave padecimiento ha erosionado sus planes de creerse un ser inmutable, con la garantía de permanecer por siempre en la vida venezolana. La dura realidad lo ha bajado del atrio inmarcesible, en donde fue elevado por la abrasadora megalomanía de seres carcomidos por la adulancia enciclopédica. Un gran río humano de incondicionales irrecuperables alimentó su ego hasta colocarlo por encima del bien y el mal. Lo hizo su investido y hasta hablaban de él como una especie de reencarnación divina que ejercería de espíritu de luz. Un cáncer irreverente demostró que solo Dios está libre de las duras dificultades que atravesamos los humanos, que hablar de décadas en el poder casi siempre es la resultante de espíritus fanfarrones con ínfulas de sentirse dueños del destino de los pueblos.

Mucha tristeza en la última cadena. Las miradas de los funcionarios gubernamentales eran todo un poema de Charles Baudelaire. Hugo Chávez esforzándose en demostrar vigor y entereza, cada frase como arrancada del alma suplicante de un condenado a muerte. El ambiente decorado con esmero como para demostrar que todo anda bien, más de uno sacando sus propias cuentas y hasta llamando al candidato opositor Henrique Capriles, buscando al gran salvavidas para cuando el formidable buque se hunda en lo profundo de sus miserias.

Cadenas grabadas para impedir que algún detalle descubra el gran misterio que ocultan los cercanos. Cortar y editar minuciosamente para que los detalles reveladores sean borrados inmediatamente por técnicos al servicio de su majestad. Médicos detrás del gran escenario para socorrer en caso de cualquier eventualidad, son elementos que sirven de cortina de humo cuando lo expuesto no es en vivo.

Cualquier experto puede montar un set de televisión, colocar luces y hasta lograr un efecto positivo de algo que es todo lo contrario, vender un mundo ficticio para beneficiar poderosos intereses. Todo un andamiaje en donde se pueda manipular a millones de incautos que todavía dudan de la enfermedad.

Quizás, una de las pocas cosas que no pueden lograr es ocultar el espejo del alma. Esas miradas lánguidas de profundo dolor que observaban a Hugo Chávez, jamás podrá borrarlas el maquillaje, sus palabras machacadas como tratando de creérselas, es algo que no puede encubrir una cadena. Más de uno pensando en que se acerca el final de esta tormenta. Otros, soñando con ser el escogido del hombre enfermo para proseguir disfrutando del festín petrolero, un espejo que escudriña hasta lo profundo del corazón, para abrir un boquete en el alma de aquel que sufre en silencio el tsunami de sus huesos.

Algunos pensarán que es un espejito mágico en donde la fea bruja busca el consuelo del vidrio multicolor. Los rostros de los supuestos amigos cargando el pesado fardo de aquello que se esfuma de manera irremediable.

La mentira tiene patas cortas, difícil sostener en el tiempo montajes que se lo tragarán las evidencias. Le deseamos larga vida y derrota electoral al presidente Hugo Chávez... Lo queremos vivo para que pague por el daño infringido al pueblo venezolano. Sus numerosas agresiones al país tendrán respuesta de cárcel cuando aquí existan tribunales decentes.

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