Thursday, May 17, 2012


¿Es posible un golpe?

Se habla de generales dispuestos a dar un golpe, y existen versiones según las cuales el Consejo de Estado está allí para torcerle el pescuezo a la Constitución y dar otro tipo de golpe, que incluya obviamente la suspensión de las elecciones. Todo menos entregar el botín.

Freddy Núñez. TAL CUAL Digital

Hay que recordar siempre que Hugo Chávez dio un golpe de Estado el 4 de febrero de 1992. Ensangrentó al país, violó la voluntad popular, la Constitución nacional, y su juramento militar. También, que frente a la más grande manifestación habida en el país hasta nuestros días, ordenó activar el Plan Ávila, que permitía entre otras cosas caerle a tiros a ciudadanos indefensos, lo cual dio origen a lo que denominó en su momento José Vicente Rangel, "un pronunciamiento militar", negándose a obedecerle. A pesar de haber dispuesto de más de un millón de millones de dólares, el gobierno de Hugo Chávez ha destruido la economía, ha estimulado la corrupción, y ha pretendido mediante la prédica irresponsable del odio, crear condiciones para una guerra civil.

 El empeño en mentirle al país, y el uso de su enfermedad para inspirar lástima con la esperanza de convertir lágrimas en votos, evidencian el miedo de Chávez ante la posibilidad de perder el poder. El régimen parece dispuesto a cualquier cosa para impedirlo. Al parecer el cáncer no remitirá. Pareciera un asunto de tiempo solamente.

 Pero, ¿da lo mismo que Chávez no pueda ser candidato, a que pueda serlo y en el supuesto de que ganara, no pueda ejercer? En el marco de estos matices hay una panoplia de posibilidades. Se habla de generales dispuestos a dar un golpe, y existen versiones según las cuales el Consejo de Estado está allí para torcerle el pescuezo a la Constitución y dar otro tipo de golpe, que incluya obviamente la suspensión de las elecciones. Todo menos entregar el botín.

 Parece que el recital de Makled en Bogotá ante la DEA y el FBI, más el aporte de los niños cantores del tsj, Aponte y Alvaray, denunciando lo que toda Venezuela sabía y Chávez y sus adulantes han pretendido ocultar, describen un gobierno no solo ineficiente, mentiroso y corrupto, sino también involucrado en asuntos tan turbios como el narcotráfico y el sicariato. Se sabe de gente vinculada al chavismo que no está dispuesta a convalidar estos actos delincuenciales. También de países que no avalarían un golpe contra la democracia con el cuento de "salvar" la "revolución".

 Sacarnos de la CIDH, el envío de militantes de la robolución a Cuba a realizar cursos de agitación y violencia callejera, el apoyo del gobierno a grupos armados, cientos de motos poderosas circulando por Caracas sin placas y a cuyos conductores se les ven las armas de alto calibre y morrales que seguramente no contienen caramelos, configuran un cuadro que unido a los llamados del gran odiador exigiendo se reconozca su triunfo por adelantado, indica una enorme desesperación.

 Para la unidad democrática y su candidato el camino es electoral, constitucional y democrático. En este sentido hay que hablar con el chavismo sensato, donde quiera que esté, para impedir la violencia, hacer respetar la Constitución y establecer un deslinde entre los seguidores de esa opción política y los ladrones y traficantes del poder, únicos beneficiarios del caos. Las elecciones no están en cuestión, hay que ganarlas, y Capriles debe ser la garantía de la reconciliación nacional y del ejercicio de un gobierno sin exclusiones, que proyecte ¡por fin! a Venezuela, al siglo XXI.

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