Friday, May 11, 2012


La revolución de las madres

Francisco Rivero Valera. EL UNIVERSAL

Ya pasó el Día de las Madres, en España. También en Portugal. Sudáfrica. Lituania y Hungría. Fue el primer domingo de mayo.

Pasado mañana será en Venezuela. Y en Cuba. Brasil. Colombia. Chile. Uruguay. Perú. Puerto Rico y China.

El 27 de mayo en Bolivia. El tercer domingo de octubre en Argentina.

Y así sucesivamente.

El Día de las Madres es trascendental por 2 razones, divergentes del interés mercantilista:

-es un homenaje del mundo para la mujer, como origen de la vida.

-Y, es la admiración hacia la madre, como persona multifacética.

La madre como origen de la vida es indiscutible. Se nace, crece, se desarrolla y se muere en íntima relación con el claustro materno.

Es una relación tan íntima que se vuelve eterna al trascender en aspectos vitales de la humanidad que tienen relación con el origen y la vida: en la Virgen María, en el planeta tierra como madre naturaleza; en la universidad como claustro materno, y demás. Y es que, en pocas palabras, transmitir la vida es admitir la inmortalidad. Bordeaux.

La madre multifacética es otra cosa.

Sin repetir elogios de tarjetas, poesía o publicidad comercial, que también le pertenecen, es la imagen de mujer evolucionada en el tiempo, lejos de su exclusiva dedicación doméstica.

Como las madres del siglo XXI que, compartiendo su vital ascendencia doméstica, son activistas en la solución de los problemas del mundo. Como trabajadoras de grandes empresas. Como líderes de naciones enteras. Como voz autorizada en instituciones internacionales. En cultura. En deporte. Y, en algo esencial para la humanidad: en la vigilancia permanente del respeto hacia los derechos humanos.

¿Y cómo lo hacen? Lo sabe la madre y la esposa.

Aunque creo que esa actitud polifacética de las madres del siglo XXI parece ser la proyección consciente o inconsciente de su pequeño mundo doméstico. Sería como aplicar su instinto maternal de protección organizada del hogar, en el resto del mundo. Al fin y al cabo, gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino. Montaigne.

Y es motivación sin límites, visible en heroicas madres activistas en defensa de los derechos humanos en cualquier país del planeta. En las Damas de Blanco de Cuba, que luchan por los familiares encarcelados ante la falta de libertades políticas. En las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina, en lucha permanente por recuperar los detenidos y desaparecidos políticos, y responsables de crímenes de lesa humanidad. En las mujeres de la plaza de Tahrir en Egipto, y en Irán, en defensa de sus derechos humanos. Y demás.

En Venezuela, las Mujeres de Negro, en lucha desde el 2008. Contra la grave situación de inseguridad del país, con altísimas cifras de homicidios. Por la liberación de los presos políticos y la libertad de expresión. Por la independencia de los poderes del Estado. Contra la ineficiencia, corrupción y debacle económica, política y social ocasionadas por el régimen chavista.

O sea, las madres venezolanas también tienen su propia revolución.

Pero, pasado mañana, el Día de la Madre en Venezuela, para muchas Mujeres de Negro no será de fiesta. Será un día de duelo y de llanto por el hijo o el esposo muerto entre los 19.336 venezolanos asesinados en el 2011. OVV.

Y será un día para recordar las palabras de León Tolstoi: Madres, en sus manos está la salvación del mundo.

O las palabras de Pedro Pantoja: Madre solo hay una. No la ames en pasado o futuro, ámala en el presente.

Que así sea.

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